Sacerdotes franciscanos para la misión de la Iglesia

Sacerdotes franciscanos para la misión de la Iglesia

Es pasado 1º de diciembre de 2016, las OMPE México tuvieron el honor de ser partícipes de una gran fiesta en la Iglesia de México, la ordenación de cinco sacerdotes franciscanos pertenecientes a la Provincia del Santo Evangelio.

La Concelebración Eucarística fue presidida por el Emmo. Sr. Card. Norberto Rivera Carrera quien invitó a los nuevos sacerdotes a tener siempre presente que han sido elegidos para dar el alimento espiritual al pueblo de Dios y para seguir esparciendo en la Iglesia el carisma franciscano.

Fueron ordenados sacerdotes: Fray Jorge de Jesús Carrera Matías, originario de Córdoba, Veracruz; Fray Daniel de la Fuente Sánchez, originario de Tlaxcala; Fray José de Jesús Silva de la Rosa, originario de Cd. Nezahualcóyotl, Edo. De México; Fray Téodulo Agustín Escalante, originario de Cuetzalan, Puebla; y Fray José Guadalupe Gaytán, originario de Colima.

En las Celebraciones de ordenación sacerdotal, después del Evangelio comienza la Liturgia dela Ordenación. El Obispo se acerca, si es necesario, a la sede preparada para la Ordenación y se hace la presentación de los candidatos.

Un sacerdote dice al Obispo que la Iglesia pide la ordenación de los candidatos al sacerdocio. El obispo pregunta si son dignos, se le da respuesta y todos dan gracias a Dios.

Después continúa la Misa con la Homilía en la que, partiendo del texto de las lecturas proclamadas en la Liturgia de la Palabra, se instruye al pueblo y a los elegidos sobre el ministerio de los Presbíteros.

Enseguida se levantan los elegidos Presbíteros y se ponen de pie ante el Obispo, quien los interroga y ellos responden.

Posteriormente, cada uno de los elegidos Presbíteros se acerca al Obispo y, de rodillas ante él, pone sus manos juntas entre las manos del Obispo. El Obispo lo vuelve a interrogar y él responde.

A continuación todos se levantan. El Obispo, dejando la mitra, de pie, con las manos juntas y de cara al pueblo hace una invitación a orar por los nuevos Presbíteros.

Posteriormente, se postran en tierra como señal de que mueren al mundo y pertenecen solamente a Dios a quien servirán en medio de sus hermanos. Mientras tanto se entona la letanía de los santos.

Después todos se ponen de pie, se acercan los elegidos para el orden del presbiterado. Todos se levantan. El Obispo, dejando la mitra, de pie con las manos juntas y de cara al pueblo hace una oración y todos oran en silencio.

Cada uno de los elegidos se acerca al Obispo, que está de pie delante de la sede y con mitra y se arrodillan ante él. El Obispo impone en silencio las manos sobre la cabeza de cada uno de los elegidos.

¡En ese momento viene el Espíritu Santo y Dios le concede a cada uno de sus elegidos, la gracia de ser sacerdotes, ministros de Dios, que “obran en nombre de Cristo, Maestro, Pastor y Pontífice, y actúan en su persona”, otorgándoles el poder de consagrar el pan y el vino que se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, y el poder de confesar los pecados, en nombre de Cristo! Los convierte Dios en ministros de su gracia para la salvación del mundo.

Después de la imposición de las manos del Obispo, todos los presbíteros presentes, imponen de igual manera las manos sobre la cabeza de cada uno de los elegidos.

Estando todos los elegidos arrodillados ante él, el Obispo, sin mitra, con las manos extendidas, dice la Plegaria de la Ordenación.

Concluida la Plegaria de la Ordenación, se sientan todos. El Obispo recibe la mitra. Los ordenados se levantan. Los Presbíteros presentes vuelven a su lugar; pero algunos de ellos colocan a cada ordenado la estola al estilo presbiteral y le visten la casulla.

Luego el Obispo unge con el sagrado crisma las palmas de las manos de cada ordenado, que se encuentra arrodillado ante él.

A continuación los fieles llevan el pan sobre la patena y el cáliz, ya con el vino y el agua, para la celebración de la Misa. El Diácono los recibe y se los entrega al Obispo, quien a su vez los pone en las manos de cada uno de los ordenados.

Finalmente, el Obispo da a cada uno de los ordenados el saludo de la paz. De igual manera todos los Presbíteros presentes. Esto significa que los Presbíteros recién ordenados han sido asociados a ellos en el Sagrado Orden.

Una vez que terminó el rito de la ordenación sacerdotal efectuada el 1 de diciembre de 2016 en la Provincia del Santo Evangelio, tanto los concelebrantes como todo el pueblo de Dios expresaron su alegría con un fuerte y extenso aplauso.

La formación de los sacerdotes franciscanos es enriquecida con la vida de comunidad y fraternidad donde, después de vivir las diferentes etapas de formación religiosa, comienzan los estudios de filosofía y teología. Posteriormente son ordenados diáconos y después presbíteros.

¡Nos congratulamos por el florecimiento de vocaciones en la vida sacerdotal, religiosa y misionera y felicitamos a los nuevos sacerdotes por su entrega generosa al servicio del pueblo de Dios!